Mediación

La mediación familiar, un proceso voluntario y alternativo a la vía judicial

No ponerse de acuerdo en la repartición de una herencia, en un divorcio con hijos o separación, conflictos entre padres e hijos y cualquier otro problema relacionado en el ámbito familiar son uno de los motivos por el cual las familias discuten, tienen problemas y no llegan a ningún acuerdo. Como proceso voluntario y complementario para la solución de conflictos entre las partes se aconseja recurrir a la mediación familiar para lograr el acuerdo entre ambos de una manera pacífica y más calmada con el apoyo de un intermediario bajo el principio de voluntariedad, imparcialidad y confidencialidad.

¿Cómo puede ayudarte un mediador familiar? ¿Para qué sirve?

En España, las Comunidades Autónomas se rigen por sus normas de acuerdo con las instituciones y organismos estatales competentes y, más ahora, como consecuencia del aumento de divorcios y separaciones que se han ido produciendo.

Este tipo de conflicto, en algunos casos, lo pueden resolver entre ellos sin necesidad de un tercero, pero a veces la disputa es tan fuerte que es necesario contar con un mediador familiar antes de acabar en un juzgado.

El mediador familiar es el profesional encargado de facilitar la comunicación y negociación entre las partes desde una postura imparcial y neutral aportándoles toda la información y asesoramiento posible sin capacidad de decisión.

Su labor es, principalmente, hacer de moderador entre las distintas partes, resolver los conflictos, facilitar la comunicación entre ellos, llegar a acuerdos y que entre ellos encuentren un solución a sus problemas de manera totalmente voluntaria. Además de mejorar y resolver los malentendidos ocasionados tanto para la situación actual como para futuras discusiones.

Es decir, la decisión tomada debe ser consensuada y que ambas partes estén realmente de acuerdo.

Cabe destacar, que cuando hay menores de por medio en relación a las pensiones de alimentos, cuidado personal de los hijos (tuición) y relación directa y regular con los hijos (régimen de visitas) es obligatorio, por ley, recurrir a este procedimiento ya que se ampara en velar por el bien del menor.

Principios básicos de un mediador familiar

Las funciones y requisitos como mediador se regulan en el Título III de la  Ley de Mediación en Asuntos Civiles y Mercantiles, así pues la actuación del mediador será:

  1. Facilitar la comunicación entre las partes y velar porque tengan el asesoramiento e información necesaria.
  2. Desarrollar una conducta activa, logrando el acercamiento entre ambos.
  3. Podrá renunciar a ejercer de mediador, explicando sus motivos.
  4. Si hubiera circunstancias que afecten a su imparcialidad deberá abandonar la mediación, como por ejemplo cualquier relación personal o empresarial con alguna de las partes, cualquier tipo de interés en el resultado de la medición, o haber actuado anteriormente en favor de una de las partes ya sea el mediador como algún miembro de su empresa.

encuentra soluciones en la mediación familiar

Para ejercer de mediador, el profesional deberá poseer un título oficial universitario o de formación profesional superior, así como realizar cursos acreditados por el estado para tener una formación específica.

Además, el mediador deberá suscribir un seguro de responsabilidad civil que cubra las actuaciones y los conflictos en los que intervenga.

Servicios de Mediación Familiar: Procedimiento

Una vez que los interesados deciden solicitar la mediación, se les asignará un mediador que les informará de todo el procedimiento y de los pasos a seguir.

El profesional aplicará las técnicas y habilidades necesarias para llevar a cabo el proceso de manera que ambas partes se sientan cómodos, con confianza y seguros.

En primer lugar, ambas partes estarán obligadas a asistir a las sesiones y, solo en ocasiones excepcionales, el mediador los verá por separado.

Al principio, el mediador deberá recoger toda información relevante en cuanto al conflicto y sus clientes. Una vez recopilada toda la información necesaria, se abordarán los temas a pactar y solucionar.
Al tratarse de un procedimiento voluntario, puede ser paralizada por cualquiera de los interesados concluyendo en una última sesión exponiendo la razón.

La medición será lo más breve posible, no más de 3 meses, y dependiendo de la gravedad del asunto podrá ser aplazada por igual periodo de tiempo.

Razones por las que acudir a la Mediación

Por lo tanto, como hemos dicho anteriormente, se trata de un procedimiento totalmente diferente al que estamos acostumbrados. La mediación destaca en que:
  1. Es un proceso ágil y rápido. Como puedes suponer, la vía judicial es más lenta, con mucha burocracia y puedes tardar en resolver tu conflicto el doble de tiempo pudiéndose hacer en mucho menos.
  2. Favorece la comunicación y mejora las relaciones. Gracias a este proceso podemos ver diferentes puntos de vista que antes hubiera sido imposible.
  3. Supone trabajo en grupo. Ambas partes colaboran, se ponen de acuerdo entre ellas llegan a punto en común.
  4. Conlleva a un ahorro económico. Además de dinero, ahorras tiempo.

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